Monday, August 2, 2021

Columna: Cómo perdí mi acento Mexicano sin darme cuenta

March 24, 2021
Wendy Guzman
Wendy Guzman —
Photo by Sylvia Jarrus | The State News

No sé si cuando hablo Inglés me escucho diferente a los demás.

Pero de vez en cuando me falla y se nota mi acento.

Nací en Detroit y crecí en Michigan, así que me escucho como los que son de aquí.

Todos hablamos como los que están alrededor de nosotros. Usamos las mismas palabras y frases. Así es como el lenguaje se mantiene y cambia durante el tiempo.

La diferencia es que los acentos y frases mías no vienen de mis padres.

Crecí bilingüe porque mis padres hablan español. El español siempre se hablaba en la casa, y afuera de la casa era como otro mundo donde todos hablan inglés.

Aprendí inglés en la escuela preescolar. Siempre he sido habladora y no tenía paciencia sin poder hablar con mis compañeros, así que creo que aprendí inglés para poder hablar con ellos.

En la primaria se notaba mi acento Mexicano cuando hablaba inglés, pero ya casi ni se nota. 

Toda mi vida me acuerdo querer consumir la cultura alrededor de mi. Pensaba porque era una niña en America, deberia comportar me así. 

No quiero reprimir de donde vengo pero creo que es nuestro instinto natural querer acomodarnos a los que están alrededor.

Mi hermana tiene trece años y su español está bien, pero no perfecto. Mi hermano tiene diez años y tiene el español roto. El prefiere el inglés. 

Dado que ser bilingüe es definitivamente lo mejor de mí, ¿por qué querría reprimirlo?

Crecer con el inglés como segundo idioma (ISI) significa que me sacaban de mi clase una o dos veces por semana para tomar clases especiales de lenguaje, que yo, como un estudiante destacado en mi clase, realmente no necesitaba, y en cambio me hizo sentir excluido. Tomé estas clases hasta mi primer año de secundaria.

Haber crecido ISI significa tener que tragarme mi ansiedad social y tener que pedir ayuda en la tienda cada vez que mi madre no podía encontrar lo que estaba buscando.

Haber crecido ISI significa que mi madre me ha llamado mientras yo estaba en la universidad para poder pedir una pizza porque mi hermana era demasiado tímida y mi hermano muy chiquito.

Haber crecido ISI significa que tenía que completar todos los documentos oficiales que llegaban por correo desde que tenía 10 años porque mi padre tenía miedo de arruinarlos.

Me transferí a un distrito escolar predominantemente blanco para la escuela secundaria y, en ese momento, creo que también transferí mis propios intereses. 

Me identifiqué mucho con la cultura pop de los Estados Unidos y Gran Bretaña. Estaba tan obsesionado con eso porque era nuevo e interesante para mi y no los conocía. 

Era sólo recientemente que me di cuenta de que inconscientemente fingí un acento diferente durante toda mi adolescencia.

Sueno como sueno porque yo misma lo hice.

Pero no lo hice adrede. No quería romper con mi cultura y con los que crecieron junto a mi. Mi propia gente me llama blanqueada y poca orgullosa mientras intentaba encontrarme en un país del que mi familia no sabía casi nada.

Un amigo me dijo que sueno como una muchacha normal del Medio Oeste, pero casualmente también hablo español. 

Es mi culpa que la gente no sepa de esta parte de mí. No hablo de mi otro mundo, pero quiero que la gente sepa que no estoy orgulloso de omitir esa parte de mi identidad.

No me di cuenta de que mientras intentaba encajar en algún lugar donde estaba físicamente, estaba perdiendo la parte de mí que estaba en otro lugar emocionalmente.

Cuando no eres aceptado por un lado de tu vida, buscas ser aceptado por el otro.

Quizás fingir mi acento no funcionó. Terminé tirando de ambos lados.

Hay algunos niños cuyos padres, casi por la misma razón por la que comencé a reprimir mi otro idioma y acento, saben español pero no se lo enseñaron a sus hijos para ayudarlos a encajar y hacer la vida más fácil para crecer en Estados Unidos. A esas personas, comprendo sus frustraciones y lamento mucho que se sientan que les robaron la oportunidad de sentirse completamente parte de su cultura.

Mi compañera de la escuela me dijo que la entristece saber que no puede tener una conversación con mi mamá. Nadie me había dicho eso antes. Ni siquiera sé por qué el pensamiento no había pasado por mi mente.

Mi mamá es divertida, expresiva y franca. De ella obtuve algunos de mis mejores rasgos, y algunos de mis amigos más cercanos nunca podrán comunicarse con ella para poder saberlo. Me pone triste pensar en eso , pero también tengo que estar agradecido de poder comunicarme con ella.

Puedo comunicarme con dos mundos diferentes sin tener que pensarlo dos veces. Mi cerebro se activa por sí solo y se abren un millón de ventanas.

A veces se me olvida cómo decir una palabra en español o no sé qué significa una palabra que usa mi amigo en inglés porque nunca la escuché antes. A veces incluso tengo que buscar frases en ingles en Urban Dictionary antes de decirlas para no parecer un idiota durante las conversaciones.

Me etiqueto como periodista bilingüe.

Creo que es gracioso porque mis amigos me dijeron que me haría más atractivo cuando busco un trabajo, lo cual es cierto, pero es una habilidad increíble que tengo por suerte.

Pero realmente es algo de lo que necesitamos hablar más.

El lenguaje es una de las cosas más importantes e interesantes de los seres humanos, y yo solo se dos.

Ser bilingüe me hizo sentir separada y no me di cuenta de que me estaba forzando a encajar con los que me rodeaban. Estoy aprendiendo a amarlo y abrazarlo.

Para todos los que son multilingües, creo que está bien aceptar el hecho de que no siempre es fácil, pero hablar más de un lenguaje es un gran privilegio tener que siempre nos pondrá un paso adelante y eso es lo que debemos recordar.

This column is part of our Stop Asian Hate print issue. Read the full issue here.

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